domingo, 8 de febrero de 2009

La trampa de la esponja


Escrito en 2006 para presentar una exposición del artista plástico Juan José Freire, celebrada en La Esmeralda, dista de las presentaciones habituales, groseramente académicas y llenas de referencias huecas para la mayor parte del público. Es un texto que busca transmitir el goce producido por la observación de la obra e invita a participar en él.


Ya lo dijo, décadas hace, la abuelita de usted: bichos peligrosos, las esponjas. Muy peligrosos. Por ejemplo: va usted caminando por los espacios de esta Obra negra con la inocencia del Intelecto, del Saber, del Conocimiento muy bien colocada y percibe a un artista lúcido, dueño de sus recursos, que trabaja/retrabaja/destrabaja los espacios, las formas, las texturas, las composiciones, los tonos y un larguísimo cuanto analítico etcétera, cuando de pronto, ¡plop!, se descubre atrapado por la esponja, una cosa otra que simplemente le hace caer en su trampa.

Su trampa: el sistema secreto, el lenguaje indescifrable, el encanto abismal de la esponja de Juan José Freire. En su interior perviven teorías, esfuerzos, análisis, propuestas, reflexiones, ejercicios y demás. Son parte de ella, están ahí, contribuyen/guían/alimentan, pero no son el alma de: no animan. Y es que se trata de vida, no de ideas, esas abstracciones frecuentemente vacías y descarnadas que tanto queremos y veneramos. La esponja Freire está viva, y eso muy bien puede aterrar al Intelecto más pintado. Porque uno es atrapado por ella y se lleva una buena zarandeada, alguna mordida y quién sabe cuántas cosas más. Ahí dentro, donde uno se ve rodeado por esponja y esponja y esponja, surgen todo género de habitantes inesperados. A veces el espacio es duro, casi pétreo, y aloja trazos ligeros, aéreos, volátiles, de acariciante suavidad. A veces, la composición parecería ser un imán poderosísimo que jala los trazos al punto exacto de la confluencia de los deseos. Aquí y allá hay ondulaciones, hay suavidades que parecen hálitos de moribundos y rudezas como mazazos a una estrechez fragmentada, hay agua, mucha agua que corre y se detiene y se endurece y se evapora y se petrifica y se enriquece y se desvanece y resurge, hay tanta voluptuosidad, tanto goce, tanto deseo, que no tiene uno más remedio que zambullirse y dejarse acariciar por rayones feroces, monigotes peludos, curvas que se repiten y se afirman en su luz, que insinúan cuerpos que no son pero sí son, y más, y más, y más.

Y es que las cosas corren diferente en la esponja Freire. Está llena de circuitos ocultos, de vasos comunicantes invisibles, de correspondencias enigmáticas. Su lógica, si la hay, es muy otra. Parece una codificación/decodificación incesante, interminable, el juego de la mutación perpetua, el movimiento que ocurre porque ocurre y ya. O sea: la esponja pulsa. Vea usted los dibujos de Freire y verifíquelo. Pero no: mejor no los vea: adéntrese en ellos, déjese atrapar (si tiene los ojos y el corazón abiertos, ocurrirá, créamelo, aunque usted no quiera) y percíbalos, siéntalos. Pulsan. Pulsan como el deseo, como la vida. Y en el interior de la esponja Freire, fiesta pletórica, eso es lo que cuenta, lo que prevalece, lo que importa.

3 comentarios:

  1. tardío esto, quizá, para tu escrito: pero hoy apenas mis ojos han recorrido este verbo. Quizá carezco de la inocncia y el saber del intelecto, y por ello tras ver las imágenes quisé lanzarme al ruedo,a un coso lleno de agua y sin límites, desde el segundo párrafo. Soy una pasionaria sin remedio, y zambullirme es un placer que no niego: tu texto invita, pero las imágenes son un divertimento que abarca todos los significados de este verbo. No las vi en su momento, años atrás, pero hubiera nadado entre sonrisas, sueños, sombras, apariciones. De sirena, cola tengo. Al llegar al,párrafo final de tu escrito, sólo sonreí añorante: no necesitaba esa invitación, estaba empapada. Sólo necesitaba poder estar frente a la obra en sí. Te mando un beso

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  2. Esta apariencia no coincide por completo con el lenguaje que tanta simplicidad y tanta inocencia deberían suscitar en los que estamos observándola. Provoca en nosotros un esfuerzo de lenguaje.

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  3. Los derechos de autor del blog "El Microbio Terrible" de Guillermo Mendizábal fueron registrados íntegramente por él con permiso para distribuir reconociendo la autoría. Licencia de "Creative Commons": http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/mx/
    EN CASO DE PLAGIO PROCEDEREMOS JURÍDICAMENTE

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