domingo, 27 de diciembre de 2009

Conmemoración de todos los hombres

Ilustración de Okwui Enwezor

Una de sus noches, soñó ser todos los hombres: era cada rostro, toda piel, una y otra y otra cosmovisión, la inmensidad del número de mundos habitados por los hombres en la Tierra.

Se soñó poeta y tirano, sabio y asesino. Hombre de tierra, de Dios, de dinero, saboreó las formas de la felicidad y se hundió en las más oscuras tristezas. Encontró la gloria y el anonimato, el ostracismo y la influencia. Resistió y combatió, amó y despreció la vida. Fue uno y fue otro ante otros, amó y odió con fuego. Murió todas las muertes.

Sintió acumularse en sí todos los pensamientos, emociones, destinos, lugares e incertidumbres de cada uno de los hombres que fueron y son; todas las peguntas, cada una de las respuestas posibles confluían en él, lo conformaban en pletórico apretujamiento.

Despertó súbitamente. Vomitaba sangre.

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